“Me parece un poco difícil el hablar de mí; porque soy mucho mejor de lo que parezco”. 100 años de la Doña

María Félix la más deslumbrante belleza en el cine mexicano.

“Yo no me creo la Divina Garza… ¡Yo soy la Divina Garza!”

Nació en Alamos, Sonora un 8 de Abril de 1914. Las estrellas no tienen edad, el recuerdo para el espectador será esa primera aparición de el rostro de María en su primera película “El Peñón de las Animas”, bajo un sombrero una cara hermosísima mira y hechiza al espectador con esa mirada María conquistó el mundo. Se fue convirtiendo en una belleza que desde los 13 años hacía volver la cabeza a sus compañeros de colegio y a hombres de mediana y avanzada edad. Un día los estudiantes le pidieron que fuera reina de la universidad, para María adolescente ser reconocida como belleza, ser coronada como reina y desfilar en una carroza por la ciudad fué un sueño que se hizo realidad y que continuaría para siempre gracias a la inteligencia, disciplina y férrea voluntad de María. De niña no podía dirigirle la palabra a su padre mientras estaban en la mesa; fue esposa de quien pudo sacarla de su casa y era un poco tartamuda, defecto que superó al decir sus parlamentos con énfasis en cada una de las sílabas, al tiempo que hacía grave la voz. Fue una niña inquieta que se la pasaba jugando con sus hermanos varones, corriendo por una casa grande, de tres patios, horno de ladrillo y recámaras de techo alto.

“YO SIEMPRE HE ESCOGIDO A MIS HOMBRES”

María se desplazó a la Ciudad de México. Un día, a principio de los años cuarenta el Ingeniero Fernando Palacios la abordó en la calle de Palma y la convenció de hacer una prueba para el cine, ella no lo tomó en serio pensando que más bien el Ingeniero Palacios quería tener una aventura con ella pero una vez convencida que no era así le gustó el reto y aceptó, de allí en adelante todo sería historia y leyenda.

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Tuvo cuatro maridos e incontables amoríos. Entre los que destacan:

Enrique Alvarez. María se imaginaba que su vida de casada sería diferente, no entendía los celos de su marido, ni le gustaba estar encerrada. Terminó por separse y luego divorciarse de Enrique Alvarez Alatorre. De él tendría su único hijo Enrique Alvarez Félix.

Agustín Lara. Motivo de admiración desde la adolescencia de María, solía decirle a sus hermanas: ” Un día me voy a casar con ese señor que canta tan bonito”. Cuando se conocieron ya ella trabajaba en el cine, el la empezó a cortejar y finalmente se casaron. Los periódicos de la época no daban crédito a la relación, no entendían como una belleza como María pudiese enamorarse de una gente con el físico de Agustín. Con él asistía a los toros donde la pareja causaba expectación.

Jorge Negrete.  La Doña llega triunfante del extranjero, le tienen organizados varios festejos, en uno de ellos Negrete hace acto de presencia y empieza a cortejarla, ella no deja de extrañarse pero él la cortejó a todo lo grande, serenatas, llamadas por teléfono, flores, regalos, etc. Finalmente le propone matrimonio, María acepta.

Desde 1981, fue pareja del joven artista Antoine Tzapuff, que pintaba escena indígenas. Pero hubo más hombres en su vida, el actor argentino Carlos Thompson, el millonario Jorge Pasqual, que le enviaba avionetas cargadas de flores, el joven escritor francés Jean Cau, secretario de Sartre, el torero Luis Miguel Dominguín, su relación con Diego Rivera y Frida Kahlo


“Mire, señorita, yo he estado muy ocupada viviendo mi vida y no he tenido tiempo para contarla”

Para celebrar sus 100 años que mejor que ver 10 de sus películas que son imperdibles:

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  • El peñón de las animas. Su co-protagonista fue Jorge Negrete. Esta película le valió a María Félix la Medalla al mérito que le dio la Asociación Nacional de Actores (ANDA) en 1992 en conmemoración de los 50 años de su debut como actriz.
  • Doña Bárbara:La cinta de 1943 en la que interpreta a una mujer rica le daría a María Félix el mote de La Doña y con la que iniciaría el mito de la diva en el cine.
  • Enamorada: Tres años después de su primera actuación, María Félix logró la proyección internacional con Enao Fernández, uno de los actores y directores con mayor prestigio en la época de mayor influencia del cine mexicano.morada (1946), una cinta en la que tuvo como coprotagonista a Pedro Armendáriz y fue dirigida por primera vez por Emilio Indio Fernández.
  • Doña diabla: “Qué tienes que reprocharme. Tienes razón. Soy demasiado cruel”. Una de las líneas de María Félix en esta cinta en la que vuelve al papel de mujer dura con el que se le relacionó en la mayoría de las películas que filmó. Esta película le daría a Félix su tercer Ariel, después de haber ganado el segundo en 1949 con Río escondido.
  • Tizoc: Una cinta emblemática del cine mexicano que pare este año, 1957, disfrutaba de sus últimas glorias. Tizoc fue la última película filmada por Pedro Infante —murió poco después de haberla terminado— y también la última de la exitosa dupla entre el actor y el director mexicano Ismael Rodríguez.
  • Juana Gallo: Varias son las versiones sobre el origen del personaje de Ángela Ramos, una leyenda en Zacatecas relacionada con la Revolución Mexicana.
  • La Generala: María Félix retomaría los temas revolucionarios en La Valentina y La Generala, que en 1970 se convertiría en su último filme.Una historia similar a otras en el cine mexicano, La Generala trata de una mujer que busca venganza por el asesinato de su esposo por un federal del gobierno.
  • La corona negra: Dirigida por el argentino Luis Saslavsky, La corona negra (1951) fue una película de críticas encontradas, aunque sería posteriormente considerada de culto en el cine español.
  • French Cancan: Y de la antigua Roma al Moulin Rouge. María Félix interpretó en French Cancan a una bailarina que compite con otra mujer por el amor de un empresario de la vida nocturna de París. La cinta de 1954 fue dirigida por Jean Renoir, que buscó reconstruir cómo era la vida nocturna de Francia de principios de siglo XX.
  • La Escondida: Esta película es imperdible ya que fue filmada en Tlaxcala en la Hacienda Soltepec en 1955 filmada por el director de Cine Roberto Gavaldón, basada en la novela del poeta y dramaturgo Tlaxcalteca Miguel N. Lira, en la que participo Pedro Armendáriz y Andrés Soler que estuvieron hospedados en las habitaciones de la hacienda, que se conservan hasta la fecha.

Por ultimo disfruta de esta entrevista que tuvo con Jacobo Zabludovsky

 

 

 

 


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