La Plaza de Toros de Tlaxcala

Plaza de Toros de Tlaxcala: Tradición y patrimonio en el corazón del centro histórico

Plaza de Toros de Tlaxcala, oficialmente conocida como La Plaza de Toros Jorge «El Ranchero» Aguilar, un tesoro en pleno corazón del centro histórico

La Plaza de Toros de Tlaxcala: Historia, tradición y patrimonio en el corazón del centro histórico

La Plaza de Toros de Tlaxcala, conocida oficialmente como Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar, es uno de los recintos taurinos más emblemáticos del país y un símbolo profundamente enraizado en la identidad cultural tlaxcalteca. Ubicada en pleno centro histórico, sobre la calle Independencia y a unos pasos de la imponente torre-campanario de la Catedral, esta plaza destaca no solo por su arquitectura y tradición, sino también por la icónica vista que ofrece hacia el templo, convirtiéndola en una de las postales más reconocibles del estado.

Ubicación y características generales

La Plaza de Toros de Tlaxcala es un coso de tamaño mediano que cuenta con un aforo aproximado de 2,500 espectadores. Su diseño compacto y su integración al paisaje colonial del centro histórico le otorgan un encanto singular, haciendo que cada evento celebrado en su interior tenga una atmósfera íntima y vibrante. La vista directa hacia la torre de la Catedral —visible desde el redondel— es uno de sus sellos distintivos y un elemento que ha sido destacado por turistas, fotógrafos y cronistas taurinos. En ella se continúan llevando a cabo a día de hoy celebraciones relacionadas a la cultura taurina

Orígenes y antigüedad del recinto

La Plaza de Toros de Tlaxcala

La historia de la Plaza de Toros de Tlaxcala se remonta a tiempos mucho más antiguos de lo que su estructura actual podría sugerir. Diversas fuentes coinciden en que en este mismo sitio existía un redondel desde por lo menos 1867, aunque hay registros que apuntan a actividades taurinas incluso desde los siglos XVIII y XIX, relacionadas con celebraciones comunitarias y funciones públicas.

El terreno que ocupa el coso formó parte del atrio bajo del antiguo exconvento de San Francisco, espacio que funcionó como cementerio hasta las desamortizaciones del siglo XIX. Tras estos cambios, el lugar comenzó a utilizarse para espectáculos públicos, marcando el origen de la tradición taurina en este punto histórico de la ciudad.

Reconstrucciones y transformaciones en el siglo XX

A lo largo del siglo XX, la Plaza de Toros de Tlaxcala experimentó diversas remodelaciones y mejoras estructurales. Una de las más importantes ocurrió en 1945, cuando el recinto fue reinaugurado con una corrida en la que participaron figuras locales, entre ellas el propio Jorge Aguilar. Estas intervenciones permitieron modernizar el coso sin perder su esencia colonial, logrando conservarlo como un espacio activo y funcional tanto para la tauromaquia como para actividades culturales y festividades comunitarias.

Durante décadas, el recinto se consolidó como un punto de encuentro para aficionados, visitantes y artistas, albergando corridas, festivales taurinos, eventos especiales y espectáculos que enriquecen la vida cultural del estado.

Homenaje y denominación actual

La Plaza de Toros de Tlaxcala

En noviembre de 1981, el coso recibió oficialmente el nombre de Jorge “El Ranchero” Aguilar, en honor al reconocido matador tlaxcalteca Jorge Aguilar González, nacido en la región de Piedras Negras, Tetla. Su trayectoria, caracterizada por disciplina, elegancia y profundo arraigo local, lo convirtió en una figura emblemática de la tauromaquia mexicana. Aunque diversas publicaciones difieren ligeramente en su año de nacimiento, su legado permanece intacto y su nombre quedó inmortalizado en el recinto donde inició su historia.

Importancia cultural y estado actual

Hoy en día, la Plaza de Toros de Tlaxcala es reconocida como uno de los recintos taurinos históricos más importantes de México. Medios especializados, guías turísticas y cronistas destacan su antigüedad, su ubicación privilegiada y la armonía con la arquitectura colonial que la rodea.

En años recientes, ha sido considerada como candidata para protección patrimonial debido a su relevancia histórica y estética. Asimismo, sigue siendo sede de eventos taurinos de gran tradición, así como de celebraciones durante las ferias del estado, donde se han registrado indultos y corridas memorables que consolidan su relevancia en el panorama taurino nacional.


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